El presente artículo describe la oposición entre dos lógicas: por un lado, la que concibe la ciudadanía como un estatuto jurídico que privilegia la forma de «sujeto»; por otro, la que la concibe como una referencia originada en la insurrección y en el derecho a la resistencia, expresando la capacidad política colectiva de «constituir» un Estado o de instituir un espacio público de expresiones y actos libres. Explicitando dicha problemática, formulando las paradojas derivadas y sugiriendo sus consecuencias políticas —experimentadas en las diversas orillas del Mediterráneo—, se describe la «traducción de la ciudadanía» en función de las diferentes experiencias políticas, más allá de la simple representación jurídica de la misma.
Ciudadanía, estatuto jurídico, espacio público, espacio instituido, primaveras árabes.